lunes, 29 de abril de 2013

Bola de pintura

     Lo que sería literalmente paint-ball ¿no?

     Ha acontecido algo en mi vida este pasado fin de semana: he podido constatar que si por mala fortuna me hallara en una guerra, sería la primera en morir...
¿Y porqué digo esto? 

     Pues todo empezó hace más de un mes, cuando unos amigos pensando en hacer algo diferente para celebrar su cumpleaños, algo que la mayoría nunca habíamos hecho y que les hacía ilusión. Decidieron ir a jugar al paintball.

     Yo creo que todo el mundo sabe de lo que va el juego, pero por si acaso lo explico brevemente: ES LA GUERRA!

     En principio no estaba muy segura de querer ir porque, aunque por aquí crean lo contrario, soy más buena que el pan y más inocente que un teletubbie, y no me gusta entrar el juegos tan competitivos, donde se le puede hacer daño a alguien y donde vas a disparar a tus propi@s amigo@s! A mí no me hacía gracia, a mí me causa ansiedad... Pero bueno, allá que fui por pasar el rato con l@s amig@s, e intentar pasarlo bien y que los demás también lo hicieran (y cuanta más gente, mejor). 

     Habíamos reservado el día con DXT Paintball Sevilla (ahí tenéis la web para echarle un vistazo, con vídeos, localización, modalidades de juego, ofertas...). Y allí que nos fuimos, 21 personas con ganas de pasarlo bien y liberar un buen chute de adrenalina pal cuerpo. 

     Llegas allí, en medio del campo y lo primero de lo primero es la seguridad. El chico que nos recogió en el pueblo (muy amablemente) explica las normas básicas de seguridad y el peligro real que puede haber (que lo hay si no sigues las normas de seguridad), así como las reglas básicas del juego. Y ya desde ese momento estás riéndote porque la verdad que el tío era gracioso y nosotros éramos un grupo atento y amigable... todavía

     Rápidamente hicimos dos equipos y nos pusimos las protecciones: mono de camuflaje, peto para las chicas (y todo el que quiera), guantes y lo más importante: máscara. Aunque ésta sólo tapa la cara (y especialmente lo más delicado que son los ojos). Luego te dan el arma. Dior! cómo pesaba!!. Después para jugar, ellos iban indicando la zona (que tienen convenientemente parcelada) y el objetivo del juego, que va cambiando en cada "batalla". Invasión del   poblado contrario (bien por resistir, R!), asedio al castillo, captura de bandera... Y cuando te "hieren", simplemente se levanta la mano y se sale del campo cruzando los dedos para que gane tu equipo.



     Entre los motivos por los que no me gustan los juegos competitivos de este tipo es que no soy nada competitiva... hasta que entro en el asunto e irremediablemente se convierte en algo personal. Sabiendo que no soy rápida corriendo, ni buena escondiéndome y que tengo nula puntería, tiendo a hacer lo único que me queda: intentar desmoralizar al contrario. Quizá estuviera feo, sí, pero no podía evitar ir por ahí gritando lo malos que eran, que siempre perdían, etc. Yo creo que todavía si me ven por la calle, me escupen o algo... 

     Una, que no suele hacer deporte, tiende a tener la tensión baja y encima sufre de asma alérgica, no le queda más remedio que retirarse pronto del juego cuando ya había correteado y revolcado por el suelo lo suficiente. Estando yo monísima con el mono 3 tallas más grandes que yo y el peto que me llegaba hasta el culo, me quedé fuera y me dediqué a observar (esta vez en silencio durante la batalla porque está feo que me ponga a delatar posiciones desde la zona segura cuando no estoy jugando). Nosotros teníamos un rifle de francotirador (porque SirZascas estaba con el tobillo chungo y no podía moverse mucho), pero ellos tenían gente con experiencia. Había gente que debió de esconderse todo el rato o moverse muy rápida, porque nunca las vi. Había quien gastaba una recarga de bolas en cada partida (las cobran aparte) y había algunos que arriesgaban la vida más que otros. Hubo quien, dando una sorpresa a tod@s, se lanzó en plan kamikaze  para ganar un juego, hubo quien se quedó sin munición en mitad de partida y tuvo que improvisar, hubo quien se llevó un bolazo que no debía... Y también hubo quien debió haberse dado por muert@ y no lo hizo (y me hierve la sangre), tanto en un equipo como en el otro.



     En el transcurso del juego también influye la empresa con la que cuentes, y he de decir que no conozco otras pero creo que la que nos tocó es de 10. Gente simpática, profesional,  explican todo muy bien y se nota que tienen experiencia en esto y saben motivar el juego. Además hay varias modalidades de juego y varios escenarios para que no te aburras. Hay trincheras, zanjas, campo para correr, riachuelo, tablones para hacer de parapeto, el "castillo" y hasta un cementerio!

     Al final lo  que cuenta es el rato divertido que pasas, una experiencia nueva, las risas con l@s amig@s después comentando las jugadas... y al día siguiente el verdadero recuento de bajas: los cardenales que salen de los bolazos que te han pegado, los codos y las rodillas pelados por haberte revolcado por el suelo como si no hubiera mañana y las enormes agujetas en los músculos que normalmente no usas! Y cada cual exhibe sus "heridas de guerra" más o menos orgullos@s pero con buen humor.

     Desde luego es una experiencia recomendable, siempre para hacerla con amig@s y de buen rollo, bien protegid@s y siempre cubriendo al compañero!
"Fuego de cobertura, fuego de coberturaaaa!!!!"

4 comentarios:

  1. A mi me han dicho dos veces de ir a hacer un paintball y no me llama la atención... Entre que no soy muy deportista, no me gustan las batallitas y que seguro que me hago daño... siempre lo acabo descartando!! Creo que me divertiria más viendo como juegan mis amigos que jugando yo... jajjaja

    Un besito!!!

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    1. Te digo una cosa, a mí me dio estrés y me sollé los codos y las agujetas aún me duelen... pero fue mejor la parte que jugué que la parte en que sólo miré. No importa que no seas deportista y sólo te haces el daño que tú estés dispuesta a asumir (por ejemplo no tienes porqué tirarte al suelo si no quieres... aunque es divertido) y puedes salirte cuando quieras de la partida. Yo me lo planteé así: hay que probar las cosas y te gustan, bien, que no, pues una experiencia más!
      Gracias por pasar siempre por aquí.
      Bsitoss

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  2. Puff, me uno al club. Nunca me ha llamado la atención esta práctica del paintball, supongo que tengo poca confianza en mi misma

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    1. Pues arriba la confianza en una misma! Si no juegas, tampoco pierdes gran cosa, pero que no sea por miedo porque lo mismo hasta tú te sorprendes ;)

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